EL PODER EVOCADOR DE LOS OLORES
Sin ninguna duda, si hay algún sentido capaz de evocarnos recuerdos ése es el olfato. Dicen que la cara de una persona se recuerda 15 años; su olor se recuerda toda la vida.
Al cruzarnos por la calle con alguien que lleva un perfume, al pasar por delante de una panadería, al pasear por un pueblo en la montaña... nos viene a la mente el recuerdo de aquella persona amada, de nuestra infancia o de unas vacaciones pasadas.
Los aromas nos evocan emociones y sentimientos y lo hacen de manera sutil. Por ejemplo, una sensación agradable queda grabada en nuestro cerebro asociada a un olor concreto. Como por arte de magia, cada vez que nuestro olfato vuelva a sentir ese olor, inmediatamente volveremos a tener aquella sensación placentera con la que asociamos ese aroma. Y así para el resto de nuestros días.
Un simple olor es capaz de llevarnos a lugares recónditos de nuestra memoria. Y ahí radica la magia de akewuele.